| Tiempo Muerto
Es indiscutible la importancia que tiene Tiempo Muerto
en la historia del teatro puertorriqueño. Muchas
de las más autorizadas voces de la crítica
del teatro puertorriqueño aseguran sin dudar,
que esta es la mejor obra de teatro del todo el siglo
XX en Puerto Rico. Por muchas razones, su estructura
perfecta, el atrevimiento de su trascendental planteamiento
social y la profundidad de su análisis histórico,
es el de mayor calidad hasta su momento. Su destreza
técnica, temática y argumental no tiene
predecesores.
Tiempo Muerto es una tragedia moderna en todo su sentido,
pues es la tragedia inevitable del puertorriqueño
de los años 30, enfrentado a la explotación
de los emporios cañeros que, como monstruo imperiales,
deshumanizan y aniquilan al puertorriqueño.
Ignacio, el protagonista sabe que se ha abusado de
su hija por la condición infrahumana en que vive,
producto de un sistema explotador e inmisericorde. Su
lucha es por la urgencia primaria del hambre y por ella
sucumbe y arrastra a la muerte al tesoro preciado de
sus hijos. Tuvo verdadero acierto Méndez Ballester
al escoger como protagonista de su obra a un hombre
explotado al que, luego que no puede rendir más,
se le desecha como el bagazo inservible de la caña.
Conocer esta obra de teatro nos lleva al corazón
de la identidad puertorriqueña, a los laberintos
de una historia de explotación y deshumanización.
Nos lleva de la mano de un genio de nuestras letras
patrias, como lo fue Manuel Méndez Ballester,
a la razón misma del ser puertorriqueño,
que no es otra que la resistencia y la sobrevivencia. |